Un jardín en las nubes.


Permalink | 2 notes
Uno entre ciento veinticinco.

Capítulo 2

Un vals para el niño triste

“Te desconozco la sonrisa por la mañana. Te voy desconociendo poco a poco, día a día un poco menos te conozco.
Te voy desconociendo preparándome para volverte a conocer. Todos los días podrían ser…”

Una carta inconclusa, como inconcluso su Otoño.
Voltea a la izquierda. Voltea a la derecha. Regresa a sus manos.

El chico no voltea a la ventana porque teme a sus propios ojos que siempre andan buscando.
Sólo sus manos han vuelto a ser suyas y sólo en sus manos confía.
Voltea hacia arriba. Voltea hacia en frente. Regresa a sus manos.

Las historias se reparten entre dos y él parece decidir quedarse con las más amargas.
La nada también tiene historias que él conoce pero prefiere decir que no lo hace.

Una copa de vino se desliza por la barra buscando las manos del chico pero es rechazada amablemente y se queda junto a mí observando la escena.

“¿Prefieres a Chopin o a Strabinsky?”
Las palabras flotan en el aire y el chico las atrapa.
“Hisaishi me gusta más.”

Música flota en el aire y el chico la atrapa.
Los dedos bailan sobre la barra.
Un, dos, tres, un, dos, tres sobre la barra.
El papel se arruga dentro de un puño. La luz del cuarto baila a destiempo.

Voltea hacia en frente. Gira la cabeza. De vuelta a sus manos.

Un golpe seco en la puerta a destiempo.
Un, dos, tres, un, dos, tres en el corazón.
Ritmo de cinco cuartos en la puerta y acelerando.

Estruendo, polvo, luego una bala, luego cenizas, luego gritos y luego silencio.

Desde el suelo,  húmedo y con aroma a cerveza y a sangre el chico borroso siendo escoltado a la puerta.
Él siempre en sus manos.

La luz del cuarto baila a destiempo.
Luego la respiración a uno, dos, tres y acelerando. Luego silencio.

~Toni

Permalink | 0 notes
Uno entre ciento veinticinco.

Capítulo 1

Uno entre ciento veinticinco

- ¿Cuál es tu aroma favorito? Y no seas hipster y me digas que el aroma de la tierra mojada o el de las hojas de un libro nuevo.

- Me gusta el aliento alcoholizado de alguien bien perfumado.

- Te gusta el aroma de la fiesta.

- Sí, pero fiesta de niños fresas, no me gustan los orines en las paredes ni el sudor concentrado en el aire.

- Si corremos todos juntos no podrían detenernos, somos muchos y ellos pocos.

- Ellos tienen armas. Y no somos tantos como crees.

- Al menos intento pensar en soluciones.

- Pues no tienes buenas ideas.

- Tengo sed, voy a conseguir agua.

- No te vayas, hace más frío estando sola.

- ¿Ese papel te hace feliz?

- Es un pedazo de la carta.

- La carta.

- Él me la dio antes de ser feliz con su soledad.

- ¿Qué dice?

- “… no te necesito. Te…”, “veces…  feliz.” Es muy poco uniforme, no quedó mucho después de haberla quemado.

- ¿Recuerdas lo demás?

- No hace falta, esto es lo único que necesito.

- ¿Te hace feliz ese pedazo de papel?

- No hace falta.

- ¿Me abrazas?

- No, no me gusta el calor de las personas.

- Hace frío, iré a conseguir té caliente.

- Vete, hace menos calor estando sola.

- ¿Sabes a cuántas personas en el mundo les gusta el aroma del tabaco?

- Tú no sabes a cuántas personas en el mundo les gusta el aroma del tabaco.

- A ochenta y ocho.

- Seguro son más.

- Pero a esas personas les he preguntado, así que de esas estoy seguro. Pero tú no estás segura de ninguna.

- Has tenido mucho tiempo para estar preguntando tonterías.

- Fumo desde los catorce. Se quejan desde los quince.

- A mi no me gustaba, hasta que descubrí que sí me gusta.

- Ochenta y nueve. Ya no quiero fumar.

- No estás fumando.

- No quiero fumar mañana.

- Yo quiero fumar pasado mañana.

- ¿Has visto el atardecer a través de un agujero en la pared?

- No me gusta tanto el atardecer.

- No te han encerrado lo suficiente.

- Tengo sed, ve por agua.

- ¿No te gusta levantarte?

- No me gusta como se ven mis rodillas al doblarse.

- A mi sí me gusta. Voy a ir por agua, hace calor.

- Te mentí, sí me gusta mucho el atardecer, pero nunca he tenido la oportunidad de buscarlo tan desesperadamente.

- No todas las personas son especiales.

- ¿Cuántas personas son especiales en el mundo?

- Sólo es una cada ciento veinticinco personas.

· · ·

- Aquí tienes tu agua.

- Tengo frío.

- ¿No quieres el agua?

- Quiero un abrazo.

~Toni


Permalink | 3 notes
Tengo frío

Hoy quiero platicar contigo. Sé que tienes cosas que hacer, asuntos qué atender, comida qué comer y otra cama dónde dormir. No es necesario que atiendas mi deseo egoísta de querer platicar contigo. Sólo quiero que quede plasmado en algún otro lugar que en mi corazón, para que éste ya no se atormente tanto y me deje dormir tranquila, aunque el deseo todavía arda en el.

Escucharte hablar, que me hables de cosas que te gustan, de tus recuerdos, de tus anhelos, de ti. Quiero que tu cadencia me arrulle y me lleve a donde ella quiera. Que me muestre los paisajes y los caminos que abundan en tu corazón, y quedarme en una de esas montañas de deseos bajo la sombra de un árbol un ratito, hasta que termines de hablar.

Cuando digo que me acostumbré a dormir contigo, es porque siento más frío en las noches cuando no estamos juntos. El frío se me quita si uso más cobijas con qué taparme, si me pongo la piyama, si bebo un té caliente, pero el calor que siento cuando duermo contigo es especial, es único. Es un calor dulce y hogareño, un calor que quisiera llevarme conmigo a todos lados, como la enorme mochila que cargaba en la escuela, pero como no se puede, te abrazo y te beso en exceso. De igual forma lo hago porque me gusta, quiero que sepas lo mucho que te amo y lo mucho que quiero que estés conmigo.

Esta noche te extraño, esta noche tengo frío.

Permalink | 6 notes
Literatia.

Literatia



En el mundo gobierna la incertidumbre, estamos atados desde el momento de nuestro nacimiento a la entropía y el caos. El devenir es opcional. La única manera de no sucumbir al eterno aburrimiento, la única manera de detener el tiempo es creando, dar, regalar y relegar una parte de sí mismo, ya sea en un pedazo de papel o en el ciberespacio que nos permite un ahorro de materia prima. 

Creado con la finalidad de promover la creación literaria nace este proyecto. Queremos que la gente de esta época, de nuestra generación embobada por los sentidos y la rapidez de las cosas, detengan el tiempo e imaginen, que viajen a través de las letras, que su mente se convierta en una cámara y tenga la capacidad de recrear imágenes y países enteros con tan solo una descripción. 

Que lean es nuestra misión.

Página de facebook.

Blog de wordpress.  

Permalink | 6 notes
Cara bonita.

¿Y quién soy yo? ¿Una chica más? Me pregunto al hablar contigo. La verdad no quiero saber, pero secretamente ruego que no sea así, mientras la estúpida esperanza de ser por la que cambies crece dentro de mí. Seco mis lágrimas ¿Por qué lloro? Me vuelvo a preguntar perdida entre un mar de furia y confusión. Desconozco mucho de ti, pero si algo sé de ti es que con facilidad me agregarás a tu, aunque no conocida, larga lista de victorias, no quiero ser un nombre más. Sollozo con fuerza ¿Por qué me duele? Me reprocho, tú no me has hecho nada, yo me creé mis ilusiones, yo sola me hundí en este estúpido agujero. Desconozco tu pasado, pero sé que en un abrir y cerrar de ojos me puedes hundir en el. Abrazo mis piernas y hundo mi cabeza ¿Por qué…? Esa pregunta rebota en mi cabeza causándome un gran dolor en el pecho. Tú no me has hecho nada, solo me sonreíste con dulzura, solo fuiste tú, con tu piel de porcelana, tus profundos ojos azulados, tu castaño y suave cabello, tu delgada y bien estilizada figura, y tú, con tu reluciente sonrisa, enmarcada con tus labios rojos, solo fuiste tú con tu cara bonita. Me tallo los ojos intentando borrar las lágrimas, cruzo las manos sobre mi pecho, abrazándolo intentando borrar el dolor ¿Por qué tiene que ser así? ¿Por qué tengo que ser una más? ¿Por qué mi mente me hace esto? ¿Por qué me ilusiono así? ¿Por qué una cara bonita me hace sentir así? No puede ser, no quiero creerlo ¿Tú? ¿Fijarte en….mí? Sí…sí… ¡SÍ!

-Soy una más- susurro entre sollozos mientras sonrío tristemente y me abrazo a mi misma-

Y al final…solo fuiste tú, con tu cara bonita.

Ariadna Medina ~

Permalink | 3 notes
Me cansé.

Me cansé, de buscar tu rostro por las calles.

Me cansé, de buscar tu mirada en otros ojos.

Me cansé, de buscar tu sabor en otras voces.

Me cansé, de buscar tu calor en otros cuerpos.

Me cansé, de dedicar gemidos a caricias que tan solo existen en mi mente.

Me cansé, de imaginarte a mi lado cuando tengo frío.

Me cansé, de pensarte sin que ocurras.

Me cansé, de llorarte cuando me haces falta.

Me cansé, lo juro, me cansé, pero no, no de ti, solo me cansé al darme cuenta de que como tú no hay otro…me cansé, me cansé…me cansé.

Ariadna Medina ~

Permalink | 0 notes
Permalink | 2 notes
Sueño de la muerte.

"Mis dedos, mis pasos, mi mirada, todo se alenta.
Mi cuerpo se entume, se traba hasta ya no moverse, y cae.
¿En dónde estoy? No puedo ubicarme.
¿Quién seré yo?
Mi nombre, ¿tengo un nombre?
¿Cuál será mi nombre?
El aire, me falta el aire.
No respiro, duele cuando respiro…
Mi pecho no se mueve.
Lo que había aquí, un corazón…
No siento un corazón, no está…
Mis ojos, todo se ve difuminado.
Parece que todo va a desaparecer…
¿O será que soy yo quien está desapareciendo?

No puedo moverme.
No puedo más…”
Por Cecilia Iracheta~
Permalink | 1 note
El Segundo:


Sabor rojo escondido bajo tu fotofobia.

Mis dedos pintando árboles secos por el cosmos, 

extendiendo sus ramas hasta rodearte el cráneo,

deslizándose como nosotros sobre el pavimento,

como cauce natural de río,

como tus dedos por mis constelaciones.

Sumergidos en el mar de nuestros brazos,

llenos de insomnio, faltos de pieles,

el estremecer de los músculos

nos espantaba el sueño,

tú viste nubes en el techo,

yo vi las estrellas en tu espalda.

Magnolia M.

Permalink | 10 notes
Caer.

2..5..7.

Respiras, jadeas.

Desgarras la ropa, tus hombros se tensan, liberas los nudos, te abres el pecho,aguantas el aire en tus pulmones solo unos segundos más, rechinas los dientes, encajas las uñas, te aferras,te muerdes los labios, muerdes su clavicula, sientes el grito subiendo por tu garganta, cierras los ojos, y entonces explotas.

Sudas.

9..14..32.

No ha acabado. Tiemblas, abres los ojos, le miras insistiendo, se te va el aliento.

Te hundes de nuevo.

Por Namibia~