Un jardín en las nubes.


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Tengo frío

Hoy quiero platicar contigo. Sé que tienes cosas que hacer, asuntos qué atender, comida qué comer y otra cama dónde dormir. No es necesario que atiendas mi deseo egoísta de querer platicar contigo. Sólo quiero que quede plasmado en algún otro lugar que en mi corazón, para que éste ya no se atormente tanto y me deje dormir tranquila, aunque el deseo todavía arda en el.

Escucharte hablar, que me hables de cosas que te gustan, de tus recuerdos, de tus anhelos, de ti. Quiero que tu cadencia me arrulle y me lleve a donde ella quiera. Que me muestre los paisajes y los caminos que abundan en tu corazón, y quedarme en una de esas montañas de deseos bajo la sombra de un árbol un ratito, hasta que termines de hablar.

Cuando digo que me acostumbré a dormir contigo, es porque siento más frío en las noches cuando no estamos juntos. El frío se me quita si uso más cobijas con qué taparme, si me pongo la piyama, si bebo un té caliente, pero el calor que siento cuando duermo contigo es especial, es único. Es un calor dulce y hogareño, un calor que quisiera llevarme conmigo a todos lados, como la enorme mochila que cargaba en la escuela, pero como no se puede, te abrazo y te beso en exceso. De igual forma lo hago porque me gusta, quiero que sepas lo mucho que te amo y lo mucho que quiero que estés conmigo.

Esta noche te extraño, esta noche tengo frío.

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Literatia.

Literatia



En el mundo gobierna la incertidumbre, estamos atados desde el momento de nuestro nacimiento a la entropía y el caos. El devenir es opcional. La única manera de no sucumbir al eterno aburrimiento, la única manera de detener el tiempo es creando, dar, regalar y relegar una parte de sí mismo, ya sea en un pedazo de papel o en el ciberespacio que nos permite un ahorro de materia prima. 

Creado con la finalidad de promover la creación literaria nace este proyecto. Queremos que la gente de esta época, de nuestra generación embobada por los sentidos y la rapidez de las cosas, detengan el tiempo e imaginen, que viajen a través de las letras, que su mente se convierta en una cámara y tenga la capacidad de recrear imágenes y países enteros con tan solo una descripción. 

Que lean es nuestra misión.

Página de facebook.

Blog de wordpress.  

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Cara bonita.

¿Y quién soy yo? ¿Una chica más? Me pregunto al hablar contigo. La verdad no quiero saber, pero secretamente ruego que no sea así, mientras la estúpida esperanza de ser por la que cambies crece dentro de mí. Seco mis lágrimas ¿Por qué lloro? Me vuelvo a preguntar perdida entre un mar de furia y confusión. Desconozco mucho de ti, pero si algo sé de ti es que con facilidad me agregarás a tu, aunque no conocida, larga lista de victorias, no quiero ser un nombre más. Sollozo con fuerza ¿Por qué me duele? Me reprocho, tú no me has hecho nada, yo me creé mis ilusiones, yo sola me hundí en este estúpido agujero. Desconozco tu pasado, pero sé que en un abrir y cerrar de ojos me puedes hundir en el. Abrazo mis piernas y hundo mi cabeza ¿Por qué…? Esa pregunta rebota en mi cabeza causándome un gran dolor en el pecho. Tú no me has hecho nada, solo me sonreíste con dulzura, solo fuiste tú, con tu piel de porcelana, tus profundos ojos azulados, tu castaño y suave cabello, tu delgada y bien estilizada figura, y tú, con tu reluciente sonrisa, enmarcada con tus labios rojos, solo fuiste tú con tu cara bonita. Me tallo los ojos intentando borrar las lágrimas, cruzo las manos sobre mi pecho, abrazándolo intentando borrar el dolor ¿Por qué tiene que ser así? ¿Por qué tengo que ser una más? ¿Por qué mi mente me hace esto? ¿Por qué me ilusiono así? ¿Por qué una cara bonita me hace sentir así? No puede ser, no quiero creerlo ¿Tú? ¿Fijarte en….mí? Sí…sí… ¡SÍ!

-Soy una más- susurro entre sollozos mientras sonrío tristemente y me abrazo a mi misma-

Y al final…solo fuiste tú, con tu cara bonita.

Ariadna Medina ~

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Me cansé.

Me cansé, de buscar tu rostro por las calles.

Me cansé, de buscar tu mirada en otros ojos.

Me cansé, de buscar tu sabor en otras voces.

Me cansé, de buscar tu calor en otros cuerpos.

Me cansé, de dedicar gemidos a caricias que tan solo existen en mi mente.

Me cansé, de imaginarte a mi lado cuando tengo frío.

Me cansé, de pensarte sin que ocurras.

Me cansé, de llorarte cuando me haces falta.

Me cansé, lo juro, me cansé, pero no, no de ti, solo me cansé al darme cuenta de que como tú no hay otro…me cansé, me cansé…me cansé.

Ariadna Medina ~

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Sueño de la muerte.

"Mis dedos, mis pasos, mi mirada, todo se alenta.
Mi cuerpo se entume, se traba hasta ya no moverse, y cae.
¿En dónde estoy? No puedo ubicarme.
¿Quién seré yo?
Mi nombre, ¿tengo un nombre?
¿Cuál será mi nombre?
El aire, me falta el aire.
No respiro, duele cuando respiro…
Mi pecho no se mueve.
Lo que había aquí, un corazón…
No siento un corazón, no está…
Mis ojos, todo se ve difuminado.
Parece que todo va a desaparecer…
¿O será que soy yo quien está desapareciendo?

No puedo moverme.
No puedo más…”
Por Cecilia Iracheta~
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El Segundo:


Sabor rojo escondido bajo tu fotofobia.

Mis dedos pintando árboles secos por el cosmos, 

extendiendo sus ramas hasta rodearte el cráneo,

deslizándose como nosotros sobre el pavimento,

como cauce natural de río,

como tus dedos por mis constelaciones.

Sumergidos en el mar de nuestros brazos,

llenos de insomnio, faltos de pieles,

el estremecer de los músculos

nos espantaba el sueño,

tú viste nubes en el techo,

yo vi las estrellas en tu espalda.

Magnolia M.

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Caer.

2..5..7.

Respiras, jadeas.

Desgarras la ropa, tus hombros se tensan, liberas los nudos, te abres el pecho,aguantas el aire en tus pulmones solo unos segundos más, rechinas los dientes, encajas las uñas, te aferras,te muerdes los labios, muerdes su clavicula, sientes el grito subiendo por tu garganta, cierras los ojos, y entonces explotas.

Sudas.

9..14..32.

No ha acabado. Tiemblas, abres los ojos, le miras insistiendo, se te va el aliento.

Te hundes de nuevo.

Por Namibia~

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Venga

Primero un un ojo.

Luego el otro, mas bien a la mitad.

Entra mucha luz, ha quedado la cortina sin correrse…

Con cuidado pruebo los músculos de mis piernas, responden, bien.

Después siento un dolor tremendo en la espalda, se ha quedado dormido toda la noche ahí.


Joder.


Y aunque me agrade la sensación de su cálido aliento contra mi piel desnuda, necesito moverme, o si no…

Bueno, ustedes saben, me sentaré chistoso el resto del día o ni siquierapodré caminar bien.

Miro el reloj, son las 8:35am

Mi estómago hace ruidos extraños.

Estoy famélica.

Escucho una risita y el alivio de mis músculos lumbares.

Giro la cabeza esperando no encontrarme con sus ojos abiertos. Quiero verle dormir…

Es un poco raro, pero sus pestañas proyectando sombras en sus pómulos son de las cosas más hermosas que jamás vi.

Está despierto, con el cabello hecho un nido de codornices y me mira directo.


-Hey- le digo como quien no quiere la cosa, mientras me pierdo en su piel reluciente, ahora si me agrada haber dejado la ventana abierta.

-Hey…- me responde sonriendo mientras se tapa hasta el cuello con las mantas. Ahí está… mi mejor amigo.

-¿Porque sigues aquí?- demasiado ruda, suena mi voz cuando acabo de despertar, me doy cuenta de que estoy a la defensiva. A pesar de que se siente bien estar de nuevo con él, se que está mal.

-¿Te molesta?

-Vete- le digo, evitando de nuevo los ojos cristalinos, y giro mi cuerpo, dándole la espalda, de una manera tan grosera como infantil.

Siento como resopla y sale de la cama, cierro los ojos, me siento fatal.

Escucho el sonido de su camisa deslizándose por su torso.


-Cuando duermes, me llamas en sueños…

Abro los ojos de nuevo, me incorporo, le miro poner una mano en el tocador, en el marco de la puerta; arriba, está una replica de Dalí.

Le miro.

-Ahora estoy despierta- mi voz es un hilo.- Vete… tú solo eres un sueño.

-Yo alguna vez existí, ¿recuerdas?-

-Solo tenía tres…

-Para ti era real, eramos amigos…

-Vete- repito, casi escupiendo las palabras, siento las mejillas arreboladas.

Se pasa una mano por el cabello color ceniza.

-¡Que crezcas… no quiere decir que debas olvidarme!.-

Nunca me había gritado, me siento estúpida.

-Entiende, no puede ser como siempre…- mi voz ahora es un lamento, una forma obstinada de conservar algo a lo que sujetarme.

-Sabes que sí..- susurra. Desaparece. Se va.

Me quedo ahí, hecha girones.

Estúpido sentido de la madurez.

Espero que él regrese…


Joder, ya lo extraño.



Por Namibia~


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Sus piernas.

Sus piernas.

Me gusta besarle las piernas, comenzando con los tobillos

Donde tiene la piel tan delgada,
Mientras acaricio sus pantorrillas.
Entonces, subo y me dice que le da cosquillas,
Río, mientras le restrego la nariz.
Me gusta como huele su piel, se lo digo siempre,
Ríe, de esa manera tan dulce,
Yo vuelvo a hundir los dedos sobre su piel,
Sigo besando, hasta que se me hinchan los labios,
y se me va la lengua detrás de sus rodillas.
Suspira, me demoro.
Continúo con sus muslos, por el costado.
Aprieto, acaricio.
Siento como sus dedos se enredan en mi cabello,
y lo acarician con ternura… me demoro más.
Le susurro cosas que no sé si escucha, y froto mi mejilla entre sus muslos.
Le acaricio de nuevo, con las manos, con los labios y con la nariz,
quisiera que sus muslos fueran interminables.
Pasaría meses en ellos, me atrevería a decir que son el lugar casi perfecto.
Ya que sin duda, el lugar más perfecto lo tiene el hueco de su cuello.
Sí, quisiera que sus piernas nunca terminaran…
Pero lo mejor de ellas, es que antes, o después (según se vea)
Está su cadera, y esa sí… me mata.
Por Namibia~